martes, 4 de junio de 2013

Prometeo

"Según cuenta una antigua tradición, Prometeo tomó un poco de arcilla, la amasó con agua y modeló al primer ser humano que pisó la Tierra. Minerva, diosa de la sabiduría, que seguía paso a paso la labor de Prometeo, exhaló su aliento sobre la figura de arcilla y le insufló el espiritu. Prometeo, después, enseñó a los seres mortales el arte de cultivar la tierra y domeñar las fieras, y les entregó el fuego sagrado de los dioses. Prometeo enseñó a su hijo Deucalión cómo debía construir una enorme barca para salvar a los seres humanos del dilivio que iba a producir Júpiter, que se había enfadado con Prometeo y con el linaje de los humanos, pues los consideraba crueles y malvados."

Ovidio, Metamorfosis (adaptación).

"(...)Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo... El señor Dios se dijo: <No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle el auxiliar que le corresponde>. Entonces el Señor Dios modeló de la arcilla todas las fieras salvajes y todos los pájaros del cielo (...) Pero no se encontró el auxiliar que le correspondía. Entonces el Señor Dios echósobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y creció carne desde dentro. De la costilla que le había sacado al hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre."

Génesis 2,7.18-22

"El señor dijo a Noé: Veo que todo lo que vive tiene que terminar, pues por su culpa la tierra está llena de crímenes; los voy a exterminar con la tierra. Tú fabrícate un arca de madera resinosa (...) Voy a enviar el dilivio a la tierra, oara que extermine a todo viviente que respira bajo el cielo."

Génesis 6,13-14.17

"Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico corvo.
El día que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre, quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.
Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría
mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.·

Miguel de Unamuno.

Prometeo






















Beatriz Vargas Carmona. 4ºA

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