viernes, 23 de febrero de 2018

Alejandro Vílchez Iglesias, Pregonero en La Zubia

Alejandro Vílchez Iglesias, alumno de 2º de Bachillerato del IES Laurel de la Reina, cofrade de la Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores de La Zubia y miembro de la banda de música de La Zubia, ha leído un pregón potente, emotivo y lúcido el pasado 17 de febrero al pie del retablo diseñado por Ambrosio de Vico y bajo la pintura de Pedro de Raxis, en la parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de La Zubia. 
Si grandes fueron los pintores, escultores y arquitectos de esta iglesia, no de menos calidad fue el pregón del jovencísimo pregonero, bien trenzado y construido, de bella factura y límpidas ideas.



XV Pregón de Semana Santa de la Hermandad
Sacramental de Nuestro padre Jesús Nazareno y
Nuestra señora de los Dolores


Alejandro Vílchez Iglesias

Será por tu mirada inconfundible,
será por tu imponente hermosura
que a mí me haces perder la cordura
y callo en silencio el dolor que en ti presencio
por hacer mi alma pura.
Qué más da quién te hiciera,
en qué taller te tallara
si yo se que saliste de la bendita gubia
de quien por tres siglos te rezara.
Tú saliste de las manos de La Zubia.
Y mira si bien te hizo que hablar solo te faltara.
Yo se que Tú lo sabes,
y no es de extrañar que tú, hermano, lo alabes
y que quien le ama, le amara
al pescador de estos mares.
Yo se, hermanos, y lo digo con convicción
que Dios no puede ser otro que el que vive en la Asunción.
El que cada viernes santo cumple la promesa
de renovar con su pueblo la devoción
y a sus calles inundadas de Fé regresa.
Señor de Señores, de la Vega Soberano,
a nuestro padre Jesús le sobran hasta flores
cuando La Zubia le canta al Amor de los Amores.
Él lleva en su cabeza una corona de espinas,
la frente ensangrentada, moratones en sus mejillas.
Cada persona en La Zubia se acerca para poderle limpiar,
pero ni la seda más pura va a tocar su hermosura para poderla secar.
“No lo muevas costalero de mi lado, deja que le pueda rezar”.
“No te lo lleves todavía que aún no oigo la campana sonar”.
“Levántalo ya del suelo, que el capataz va a llamar”
Y nunca más se fue el nazareno que en su corazón se quiso quedar.
Era noche oscura de viernes santo,
no existe imagen con más belleza
que la de Cristo paseando por mi barrio.
Noche oscura y de luna llena
Cada clavel en su Calvario
pelea por estar a su lado:
“Si tú perfumas su manto,
yo le recogeré en cada caída”.
“Si tú le tocas los pies,
yo en una petalá caeré sobre sus manos”.
Y en los balcones susurran los geranios:
“Son sus ojos los que me miran
cuando al cielo lo lleva su cuadrilla”.
Y es verdad, no podemos engañarnos,
que no hay mejor retablo por el que pase mi Cristo,
que mi barrio.
...
Reverendo padre,
Dignísimas autoridades,
Hermano Mayor,
Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental de Nuestro padre Jesús
Nazareno y Nuestra señora de los Dolores,
Hermanas, Hermanos,
Señoras y Señores,
Buenas noches a todos.


Les he de confesar que para mí supone todo un honor y privilegio poder ser el
encargado de estar ahora frente a ustedes para leerles un pregón escrito, les
puedo asegurar, desde lo más profundo de mi corazón cofrade, en el que Ella
quiere vivir siempre, como reza la oración a nuestra madre de los Dolores. Y
esque, estar frente a ustedes es el mayor logro para un cofrade como yo que
siente cumplido su sueño y ve alcanzada una meta.
Les admito que poder transmitir mi sentimiento, mis emociones y mi Amor que
se despierta cuando estoy frente al Señor de todos nosotros no ha sido fácil,
pero si profundamente enriquecedor. Por ello, antes de continuar, quiero
manifestar mis agradecimientos a mi Junta de Gobierno por la mucha confianza
depositada en mí para realizar esta bella tarea.
También, estoy eternamente agradecido a ustedes, amigos, familiares,
hermanos y vecinos que hoy estáis aquí para escucharme. Muchas gracias y
ruego me perdonéis por los fallos que pueda cometer.
Va por vosotros
Este pregón se lo dedico a quienes se sacrifican por venir aquí cada Viernes
Santo.
Personas que su estación de penitencia comienza en septiembre y termina en
verano.
Creedme si os digo que vienen de oficio y no por beneficio.
Que están cuando se les llama y no inventan excusa
y es por ello que no se les puede dar otra cosa que el título de hermanos.
Personas que no les une otro vínculo que el de una familia,
que se ha esforzado durante 29 años por poder acompañarlos.
Sinfonía celestial, para tus dolores consuelo
que son sin tu melodía, tronos huérfanos de compás.
Cirineos del Señor que con vosotros está
y para nosotros un regalo, ya no se puede pedir más.
Para ellos mi reconocimiento.
Creedme que no os miento
que ni el viento, ni el frío, ni el calor, ni la lluvia
han impedido que hoy falten a nuestro encuentro.
Para mí es un orgullo teneros aquí, banda de La Zubia.
“Amaos como yo os he amado”.
Que difícil Señor, no alcanzamos a lograrlo,
pero, ¿cree que lo hemos intentado?
Parece, Señor, que en un mundo tan movido por los intereses individuales
el Amor a nuestro hermano ha quedado en el olvido,
desplazado por un egoísmo que nos aleja de tí,
que nos aleja de ser buenos cristianos.
Nos rodean, Padre, multitud de personas a las que su pan de cada día
es un recurso cada vez más inaccesible, más deseado.
Personas necesitadas de tu esperanza para su consuelo,
de tu Amor para su corazón, de tu Paz para su descanso.
Personas a las que rechazamos ayudar, a las que apartamos la mano
en la expresión más fea de todo ser humano,
la de ignorar las carencias de nuestro hermano.
A vosotros cofrades os digo:
Que el trabajo de caridad de las hermandades nunca se pare,
no pongáis obstáculos a la confraternidad, que mientras exista hambre
la ayuda al necesitado es el objetivo de la hermandad.
A ti cofrade te digo,
Que ayudar nunca está de más,
que lo que llevas en el corazón es lo que importa de verdad
cuando a sus plantas te tengas que postrar.
Busca a Dios en las víctimas de la guerra,
en los que dejan su país con miedo y se embarcan hacia una libertad que no es
la que soñaban
pero esperanzados contemplaban dejando tras de sí la guerra más cruel.
Recuerda cuando fueron tus antepasados los que huían del sufrimiento
amenazados en un momento en el que las libertades se lapidarían
con el más triste de los tormentos:
Romper una familia por las diferentes ideologías
Busca a Dios en los hospitales, en los enfermos y moribundos
que esperan el más duro de los finales y en los que sufren el dolor más
profundo siendo solo infantes
porque ellos serán ángeles celestiales.
Busca a Dios en las personas mayores, en los que sufren de soledad,
en los que viven con temores y en los que creen y los que no
porque ellos también son hijos de Dios.
Búscalo en las víctimas de la violencia de género,
una lacra social que nos avergüenza a todos los humanos.
Todos ellos llevan consigo la cruz de nuestro señor.
Todos ellos caminan por un Gólgota llamado vida
y padecen los dolores de María.
Tú, querido cofrade, haz estandarte de las palabras del Papa:
Abre la Iglesia y llévala por nuevos caminos
acércala al que la abandonó y al que ya no la frecuenta,
y que en ese objetivo que nos alienta no desistamos
que el destino de la Iglesia también está en nosotros
que sabemos como nadie llevar la catequesis a la calle,
convertir La Zubia en el más bello templo donde la fé es la causante de nuestro
encuentro
con Jesús Nazareno y la virgen de los Dolores siendo el centro
de un pueblo que nombra a su Dios Cristo Rey del Universo.
¿Qué es la Semana Santa?
Con la recién estrenada Cuaresma nos preparamos a vivir la semana de la
Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En esa semana Él dará la vida por
nosotros, Él dará su vida por ti y por mí.
Las bellas imágenes a las que rendimos culto, profesamos devoción y
procesionamos nos recuerdan el calvario por el que tuvo que sufrir nuestro
señor y su bendita madre.
Nuestro padre Jesús Nazareno es un ejemplo de constancia, de fuerza y de
Amor para todos los zubienses que mucho nos queda por aprender de Él.
Tenemos que aprender a callar porque es la única forma de escuchar, de
escuchar a nuestro señor, a los que queremos y a los que nos quieren, a los
que nos rodean y a los que tratan de ayudarnos o enseñarnos.
Este año lo hemos comenzado con la ausencia de la imagen titular, de la
imagen dieciochesca de Jesús Nazareno que se está sometiendo a un proceso
de restauración dejando vacía su capilla: ese pedacito de cielo con el que
tenemos la fortuna de contar en La Zubia. Se marchó y allí se hizo el silencio,
un silencio que invita a ser escuchado. Un silencio en el que nuestro señor se
hace más presente que nunca enseñándonos que Él ya está en nuestros
corazones, Él ya vive en nosotros y con nosotros. Él, mediante la Eucaristía,
alimenta nuestra alma y nos invita a seguirle.
La imagen de Jesús Nazareno es un ejemplo de constancia y de fuerza:
Siempre con la Cruz a cuestas, recogiéndola en cada caída para continuar
hasta su triste desenlace. ¿Cuántas veces abandonamos nosotros los caminos
que conllevan trabajo y esfuerzo, aún teniendo un final bueno para nosotros?
Dios nos pone cruces en el camino, y es precisamente esta imagen de la que
hablo la que nos enseña cómo debemos reaccionar a ellas.
La Imagen de Jesús Nazareno es el mejor ejemplo de Amor: Siempre
abrazando la Cruz, en ese abrazo en el que nos recogemos todos los
zubienses. Entre esos brazos pasamos todos sus hijos que buscamos consuelo
en Él.
La Virgen de los Dolores, madre y señora nuestra, vuelve a ser un ejemplo de
fortaleza: Siempre de pie, pese a contemplar la imagen de la muerte de su hijo
Jesús.
En la Semana Santa procesionamos estas y otras muchas imágenes por los
rincones del mapa nacional e internacional. Pero no todos los cofrades y
cristianos sabemos vivir el verdadero sentido de estos días:
Nunca se nos puede olvidar ese sentido: que el Señor que adoramos se
encuentra en Jesús Sacramentado, primer titular de nuestra hermandad,
durante la Eucaristía, las adoraciones y la fiesta del Corpus Christi que en
España nunca tuvo que dejar de celebrarse en jueves.
No podemos celebrar la semana Santa ignorando el hecho que le da sentido, la
Resurrección de Cristo al tercer día de su muerte.
Y por supuesto, viviendo la semana Santa con esta Fé los cortejos
procesionales cobran más sentido y vivimos nuestra pasión, la misma que hoy
nos junta a todos bajo el amparo de la Virgen de los Dolores, con un espíritu
nuevo.
Porque La Zubia sabe esperar y lo hará.
Poco más de 30 días nos separan de la semana que soñamos.
La semana que ansiamos sabemos que llegará
y lo hará a sones de Fé un domingo, pero no uno cualquiera
porque entre palmas y olivos el sueño que nos despierta empezará.
Una semana en la que el calor de las calles entra en las Iglesias,
y el Amor de las Iglesias llena las calles.
Una semana en la que la belleza triunfará sobre todas las cosas
y ese es el sentido que nuestro cortejo adoptará.
Que no es por casualidad que la semana se llene de alegría
ni que la Virgen de oro se atavía sabiendo que su hijo morirá.
Que tampoco es una ironía que la música suene con alegre sinfonía
ni que la lluvia de pétalos sea la que lloverá.
Porque la semana Santa es reflejo de la verdad,
que no es otra que el que la belleza de Dios triunfará sobre la muerte
y que el que en Viernes murió, resucitará.
“Dejad que los niños se acerquen a mí”
Así lo quisiste Señor y ese es nuestro objetivo:
que los más jóvenes mantengan vivo el sentido cofrade
y de esa forma no acabe sentenciada al olvido
la devoción que fue motivo de la oración de los que contigo ya han ido.
En nuestra pasión ha llegado el momento de confiar en nosotros los jóvenes,
sabia nueva que ha de hacer germinar en nuestra hermandad
la voluntad de los que hasta ahora callaban.
Somos los jóvenes los que nos toca avanzar, con la izquierda `alante ́ derecha
atrás,
tomar la palabra, alzar la voz y participar, que la cofradía no se va de
vacaciones.
Que la devoción se alimenta día a día, y no en una noche de viernes Santo
en la que la hermandad se torna en cofradía
para hacer estación pública de penitencia por los barrios de La Zubia.
Que nos equivocamos si pensamos que la riqueza está en el bordado del
manto o en la corona de plata,
que somos muy dados a la errata olvidando la grandeza de verdad,
que los jóvenes nos unamos para vivir en hermandad
sin irnos fuera a buscar lo que en nuestro pueblo ya está.
Traigamos nuevo viento que renueve nuestro sentimiento,
sin timidez ni vergüenza que aquí a todos se acepta.
Ha llegado la ocasión, ponte la medalla y da un paso al frente que nuestro
momento comienza.
Dicen que los jóvenes somos el futuro de la cofradía,
yo no sé quién se atrevió a decir tremenda osadía,
ni si racionó lo que de su boca salía antes de hablar.
Porque los jóvenes somos la fuente de vida cofrade,
no nos hagamos dueños de un futuro incierto,
que ahora es nuestro momento; de nosotros es el presente.
Stabat Mater:
La Madre piadosa parada
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh, cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
Y ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y ¿quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo.
Porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma el cuerpo,
vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.
*Himno del Stabat Mater (S. XIII). Versión por Lope de Vega
Virgen Santísima de los Dolores, siempre rezando por tus hijos amados,
por eso eres nuestro orgullo y a ti te proclamamos:
Madre y Señora de La Zubia
Reina de esta tierra que piso.
Tu mirada siempre dirigida al cielo, estando a tus pies el Paraíso.
Agua pura y cristalina, tres lágrimas recorren tus mejillas
que riegan el vergel de esta tierra de laureles y encinas.
Un orgullo para mí vestir hoy y siempre tus colores
A tu vera me tendrás hasta el fin
¡Viva la Virgen de los Dolores!
Al sur de Granada se encuentra La Zubia
Descanso eterno, brisa callada,
enamorada musulmana que guardaba en ti
su alcoba y su zambra.
Roja tierra, suelo de mi vega.
Sangre mora derramada
un Agosto por Granada.
Isabel entre laureles, una guerra cristiana
que dio nombre al convento
de la oración por su tormento.
En Agosto un 25 Isabel I
ordenó la construcción
de una Iglesia con solera
que La Zubia tiene por bandera
desde el día de su constitución.
Y que te voy a contar si después vino la Asunción,
templo que nos cobija con artesonado mudéjar,
alzawya árabe, ermita de la señora
que más bello templo no encontró
para que la nombrásemos nuestra protectora.
Bien de interés cultural que llega hasta nuestros días,
el viernes sale en cofradía, partiendo de calle Real.
Verdes tus calles, blancas tus casas,
cielo azul que me lleva al paraíso,
que son cada esquina y plaza que piso.
Que suave y limpio movimiento,
los trigales de la vega al viento,
que saben que llega la primavera
tiempo en el que termina la espera
de ver al Nazareno bendecir la vega
desde su balcón en calle Garzón.
Y La Zubia se convierte en devoción un 16
cuando de gala se visten las calles porque sale su patrón.
La Zubia es verano de noche fresca con aire de Sierra Nevada
que acarician la mirada de San Antonio de Padua.
La Zubia suena a tambor que es un corazón que late con fervor
porque el príncipe de los Apóstoles cumple el milagro
al terminar sus fiestas de cruzar la calle Higueras.
La Zubia es mariana con la virgen de Gracia
que arrodilla al barrio de la Cañá allá por donde pasa.
La Zubia es donde vivo y cómo no voy a estar orgulloso
si con solemne gozo canto al Amor de los Amores
que me trae olores a mi niñez cuando hice mi primera comunión.
Sí, soy de La Zubia y me lleno de emoción cada vez que lo digo
porque cada noche de Viernes Santo veo por sus calles andar al mismo Cristo
que es mi Dios en su eterna Bondad cargando con mis pecados
por mi perdón y el de mis hermanos.
Soy de La Zubia, no le busques más explicación,
porque tengo una madre que me enseñó a creer en la simpleza
y esa eres tú madre mía de los Dolores,
que solo te define: BELLEZA
He dicho.
                                                  Alejandro Vilchez Iglesias

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