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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer

 Por María Estévez y Vitoria Duarte 2º ESO

El lunes, 25 de noviembre, se celebró el Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer.
Muchos son los actos que se han  celebrado para manifestar con repulsa la violencia del hombre hacia la mujer, ya sea en la calle , en un ambiente de familia, en un bar, en el instituto, etc.
Bailaron seis miembros de los que forman el grupo Canela & Limón; algunas alumnas del instituto leyeron manifiestos y proclamas sobre el maltrato y los crímenes cometidos contra la mujer; el AMPA preparó unos zapatos teñidos de rojo para concienciar a los alumnos del dolor y el sufrimiento de las mujeres. Cada par de zapatos represtenta a una mujer asesinada por su marido, o por su novio, o por su amante...
Asistió al acto el Consejo Local de la Mujer y dirigió unas palabras a los asistentes la Concejal de Igualdad del Ayuntamiento de La Zubia.


Vídeo producido por los alumnos del IES LAUREL DE LA REINA (LA ZUBIA)
Autora: Yomaira García





























Concejalía de Igualda de La Zubia y Consejo Local de La Mujer











Coordinador de Igualdad y Orientador del IES LAUREL DE LA REINA

Pero, ¿qué pasa?









Grupo de Baile Canela y Limón de La Zubia























martes, 26 de noviembre de 2013

Tú, mi verdugo; yo, tu cenicienta


 
Mi cuento de hadas
se acaba de terminar.
Tú, verdugo de mis sentimientos,
le has quitado las alas 
al ángel de nuestros sueños.
Has hundido mi ser
con todos tus desprecios.
Hoy, tus manos encadenan mi libertad,
y entre rosas secas muere nuestro amor.
Sangre y sangre navega entre
las mejillas de mi miseria.
Hoy, cenicienta de mi verdugo,
muero apuñalada, y entre mis brazos,
muere conmigo la única esperanza
de este sueño maldito, mi hijo.
Sólo espero que mi tormenta
sea la cárcel de tus recuerdos.

  Lidia Rodríguez Alba
 Poema dedicado a la "VIOLENCIA CONTRA LA MUJER"

viernes, 22 de noviembre de 2013

Quíéreme bien




Una vez, una muchacha que vivía en Granada estaba viviendo en casa de sus padres ; sólo tenía 18 años recién cumplidos.

Un día, en el instituto, de camino a su clase, se encontró con un chico; a ella le pareció que lo había visto antes. Él le dijo: "Hola, María. ¿Cuánto hace que no nos vemos?"; y ella se acordó de que cuando tenía 5 años conoció a un chico en el colegio pero que se tuvo que ir de la ciudad.

Desde ese momento, empezaron a ser amigos otra vez, quedaban en grupo, se dieron lo teléfonos etc...

Al cabo de unos meses empezaron una relación y a los 23 años ya tenían un piso para vivir ellos solos, un trabajo, un proyecto de vida...
http://youtu.be/xmKYOst-GVs
Cierta noche, Paul  venía borracho de una fiesta que había hecho con unos amigos; María le dijo que avisara si llegaba tarde otra vez, porque se preocupaba. La respuesta de Paul fue un puñetazo. "Haré lo que me dé la gana". A partir de ahí, así era cada día y noche. María se había aislado de su familia, amigos..., hasta que ella tuvo que ser ingressada de tantas paliza. Decidió que él no tenía dereecho a tratarla así. Lo denunció, y lo metieron en la cárcel. María siguió viva y libre y feliz.
Angélica Castañeda Laos 1ºESO-A

jueves, 21 de noviembre de 2013

Víctimas del machismo a los 15 años


(Extraído de EL PAÍS)

MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid- 20/10/2013 EL PAÍS
Los casos de maltrato entre adolescentes crecen un 30% en un año – Las relaciones perpetúan patrones sexistas – ''Creía que la violencia de género era solo cosas de adultos''





Laura fue maltratada por su novio cuando tenía 15 años. Terminó con la relación cuando los padres de él se enteraron, pero hasta hace poco acarreó secuelas. / SAMUEL SÁNCHEZ


¿Si me acuerdo de la primera vez?”. Cristina entorna los ojos. Aún medio cerrados siguen siendo grandes, marrones y brillantes. “No sé... Empezó poco a poco. Tirones de pelo alguna vez, empujones... Una tarde que estábamos en un parque se enfadó y empezó a pegarme puñetazos en los brazos y en la tripa. Luego se puso a llorar. Me asusté tanto... Y me sentí tan mal por verle así que...”, relata. El día de esa agresión Cristina, que hoy acaba de cumplir la mayoría de edad, tenía 15 años y llevaba seis meses saliendo con ese chico, de 16. Cuenta que al principio todo era “mágico”. Que el resto del mundo no existía para ellos. Pero gesto a gesto él la absorbió. Y la anuló mucho antes de levantarle la mano. Poco después, en una fiesta, una amiga vio como él le agarraba del pelo y le gritaba. “Estaba histérico y mi amiga se asustó. Me dijo que el tío era un bestia y que tenía que dejarle. En verdad no era nada comparado con otras veces y algo le conté; pero nunca hablamos de maltrato. Para mí, lo mío era otra cosa. Violencia de género es lo que les pasa a las mujeres mayores, casadas, adultas. Así pensaba yo”, dice con una sonrisa cansada.
Le costó entender que no. Que había muchas historias similares a la suya. En un año, de 2011 a 2012, los procesos judiciales por violencia machista en adolescentes se han incrementado un 30%. Han pasado de 473 a 632, según la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2013. Son los primeros datos claros y tangibles de este delito en menores —antes de esas fechas se recogían como violencia intrafamiliar—. Aunque los expertos avisan de que la cifra es solo una migaja de realidad, la que llega a los tribunales. Muchas familias no denuncian lo que les ocurre a las chicas. Otras no llegan a identificar la situación de maltrato.
Como A., de 14 años, que hace diez días fue asesinada a puñaladas por su exnovio, de 18 años, en su casa de Tàrrega (Cataluña). Ni la adolescente ni su familia habían denunciado al joven que terminó con su vida. La chica, que había roto con él hacía dos semanas, es la víctima mortal más joven de la violencia de género de este año, en el que los asesinos machistas han segado la vida de 39 mujeres. Desde que se empezaron a contabilizar las víctimas mortales del sexismo, en 2004, se han registrado dos casos en menores. El de A. y el de Almudena, que murió hace justo un año en El Salobral (Albacete) asesinada a tiros por el hombre de 40 con el que mantuvo una relación.



El novio de Alicia le rompió una pierna a patadas. Estuvo con él de los 14 a los 19. / Samuel Sánchez
Son dos muestras extremas. Pero psicólogos, educadores y juristas resaltan que se están detectando, y produciendo, comportamientos y agresiones machistas a edades cada vez más tempranas. “En los jóvenes se reproducen roles que creíamos superados. Patrones en los que el chico es el dominante y ejerce esa dominación a través del control, y la chica adopta una actitud sumisa o complaciente”, describe Susana Martínez, presidenta de la Comisión de Estudio de Malos Tratos a Mujeres. Muchas de esas relaciones siguen basándose en el esquema tradicional del amor romántico en el que el hombre es fuerte y la mujer débil, dependiente, necesitada de protección. “Como en el cuento de la princesa que necesita que el príncipe la salve. Esas pautas, llevadas al extremo, pueden derivar en conductas violentas; pero aunque no lleguen a ello, esas relaciones están impidiendo que las chicas se desarrollen como agentes activos de la sociedad”, apunta Ana Bella Hernández, que preside una fundación de mujeres supervivientes a la violencia de género que lleva su nombre.
Alicia se adentró en ese cuento de princesas cuando tenía 14 años y empezó a salir con su primer novio, de 16. Recuerda que se sentía enamorada hasta el tuétano y que, aunque casi desde el principio él tenía enormes arrebatos de celos no lo vio mal. “Me sentía incluso halagada. Lo tomaba como si fuera mi caballero andante que estaba celoso porque me quería mucho”, cuenta. Esta joven rubia, de ojos ambarinos y gesto risueño prefiere no dar su nombre real. Cuenta que por aquel entonces su vida era él. Se escapaba de casa para verle, faltaba a clase. Con las semanas y los meses esos arrebatos de celos que acababan en discusiones e insultos dieron paso a los empujones, los escupitajos. También a la violencia sexual, muchas veces invisible en las estadísticas o en los estudios.
Estuvieron juntos hasta que ella cumplió 19. Ahora tiene 24. “Los episodios de violencia se sucedían. Pero ocurría, él me pedía perdón y yo le disculpaba... Incluso me llegaba a sentir culpable por haberle provocado, por haber hecho que se alterara de esa forma... Yo le amaba... O al menos eso creía”, cuenta Alicia. Una noche, a la salida de una discoteca, él le dio una paliza. La emprendió a patadas con la chica, le rompió una pierna y le provocó una lesión en el cuello. “Una amiga me llevó al hospital, me escayolaron y me tuvieron que poner un collarín”, relata. Cuando llegó a casa y le contó a su madre la verdad, la mujer sufrió una conmoción. No sabía nada.
Él era mi vida y al inicio pensé que los celos probaban su amor”, cuenta Alicia María supo lo que le ocurría a su hija cuando vio sangre tras una agresión
La espiral de violencia había ido devorando a Alicia, poco a poco, sin que se diera cuenta. El entorno social y los propios jóvenes aún justifican determinadas actitudes sexistas. Como que los celos son una expresión del amor. Una afirmación con la que están de acuerdo el 33,5% de los chicos y el 29,3% de las menores. O que para tener una buena relación de pareja es deseable que la mujer evite llevar la contraria al hombre, como piensan el 12,2% de ellos y el 5,8% de ellas, según un estudio de 2010 sobre violencia de género en adolescentes encargado por el anterior Gobierno socialista.
Ese documento, elaborado por investigadores de la Universidad Complutense se podrá comparar con el estudio que publicará en las próximas semanas el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El nuevo informe, que se basa en las conclusiones de las entrevistas a 8.000 jóvenes, y que aún está en proceso de análisis, confirma que los adolescentes inician las relaciones sentimentales cada vez antes —la edad media está en 13 años— y que son muy permeables a los estereotipos machistas que ven en casa, pero también a través del cine, la televisión, la música, la literatura...
Esos noviazgos tempranos no tienen por qué ser nocivos, explica Virginia Sánchez, profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla. Tampoco conducir a situaciones violentas. Es positivo que los menores amplíen sus relaciones afectivas a través de esos vínculos, cree. Siempre y cuando la relación sea equilibrada en edad y basada en el respeto. Sin embargo, reconoce Sánchez, las relaciones entre los menores son cada vez más agresivas. “Hay mucha violencia verbal mutua que, si no se ataja, puede derivar en comportamientos más graves cuando se establecen los patrones de dominio y sumisión”, abunda. Porque esos patrones son importantes en una etapa en la que los menores están aprendiendo a resolver los conflictos.
Expertos como Sánchez y psicólogas como Olga Barroso, de la Fundación Luz Casanova —que tiene un programa para adolescentes que han sufrido violencia de género— remarcan que las nuevas tecnologías facilitan el contacto entre los menores pero también se emplean como mecanismos de control. “El WhatsApp, los mensajes, las redes sociales se usan para saber en todo momento dónde está el otro y su actitud. Después, cuando la relación se rompe también se emplean como instrumento de acoso”, destaca la presidenta de la Comisión de Estudio de Malos Tratos, que insiste en que bien usadas, esas herramientas pueden ser positivas.
Barroso explica que a esa edad los menores tienen aún difusa la idea de lo que es control y lo que es interés o preocupación. “La línea es fina y las situaciones muy sutiles. Por ejemplo, ¿es normal si tu novio te pide que le llames desde el teléfono fijo de tu casa para saber que has llegado bien y quedarse tranquilo? ¿O si te dice que le mandes un localizador cada vez que sales para ver donde estás o te pide que le enseñes el móvil para ver con quien te escribes?”, dice.
Para ellos eso son “pruebas de amor”, dice la educadora Nieves Salobral. Y, actualmente, el máximo de esos gestos es dar al otro la contraseña de acceso al correo electrónico, las redes sociales. Ceder la intimidad. Y eso es símbolo de amor. Porque, como explica Ana, una de las chicas asistida por Barroso, aman a su pareja. “Quizá sepas que no está bien, que los insultos o las agresiones no son lo correcto pero es tu novio, le justificas y no quieres verle mal. Solo deseas ayudarle para que deje de ocurrir...”, dice.
Pero sigue ocurriendo. Y muchas menores, como al principio hizo Cris, se niegan a cortar con la relación, y la mantienen a pesar de la oposición de sus amigos o familias. María B. cuenta con un hilo de voz que ha detectado que su hija, Gema, sigue en contacto con el chico con el que salía hasta hace unos meses. La chica, de 16 años, recibe ayuda psicológica desde que su familia detectó que sufría malos tratos por parte de su novio, el chico que hasta entonces les parecía modélico y con el que estaba desde los 14. “Al principio, cuando empezaron a salir me pareció hasta bien. El chico era muy educado, yo conocía a los padres...”, recuerda. Sin embargo, cuenta que llevaba un tiempo algo escamada porque percibía que Gema había dejado de salir con sus amigas, que discutía mucho con su novio. “Casi siempre por celos de él, aunque luego siempre lo arreglaban”, explica. Una noche, en plenas fiestas del pueblo, notó al llegar a casa que Gema tenía sangre en la ropa. Estaba muy nerviosa. Parecía que había discutido con el chico y que él se había ido. “Yo sabía que algo había pasado pero mi hija solo me repetía que había que localizarle, que tenía miedo de que le hubiera pasado algo”. Le llamó al móvil. Le preguntó y el adolescente reconoció que había pegado a Gema.
El mundo de María se derrumbó. No sabía qué hacer ni a quién recurrir. Habló con los padres del chico y buscó ayuda para su hija. “No lo denuncié porque los dos son menores y la familia de él se ha involucrado, pero llegué a plantearme si estaba exagerando. Si no sería solo cosa de chiquillos... Pero no. Y me alegró de haber actuado”, dice. A pesar de todo, admite entre sollozos que se siente culpable por no haberlo sabido antes. Por haber acogido al chico en su casa. Por no haber advertido más a su hija la primera vez que ella le mencionó el asunto de los celos.
Gema está ahora recibiendo el tratamiento que a Laura (nombre supuesto) le costó años solicitar. Ayuda y apoyo sin los cuales, aunque la relación de violencia haya acabado, la pauta puede repetirse con otras parejas. Laura sufrió malos tratos por parte de su novio a los 15 años, pero hasta los 20 no fue consciente del lastre que acarreaba. Una mochila de sumisión que, sin llegar a las agresiones, la llevaba a escoger a chicos autoritarios y dominantes. También la situación que vivía en casa, donde también sufría abusos, jugó un importante papel. “Eso me empujó a los brazos de ese chico que yo veía como mi protector. Al principio me sentía genial, después...”, cuenta. Después, siguiendo el patrón de la mayoría de casos de violencia de género, llegaron los golpes.
En el caso de Laura fueron los padres de él quienes abrieron los ojos. “Un día que había consumido droga me pegó delante de ellos. Se montó una pelea tan tremenda que él llegó a pegar a sus padres”, relata Laura. La chica les contó entonces lo que ocurría y ellos la animaron a denunciar. No lo hizo por miedo a su propia familia. Sin embargo, los padres del chico sí le denunciaron por agresión hacia ellos. Y eso destapó que el joven tenía otras causas pendientes de robo con violencia. Fue condenado a dos años de cárcel. Laura no le volvió a ver. Ahora se dedica a la formación de profesionales sanitarios. Además, como Alicia, aún acude a los grupos de terapia para jóvenes, a las que explica su historia. “A esa edad no te identificas como víctima de maltrato”, dice Alicia. Y si lo haces, cree Ana, cuesta dar el paso y contarlo: “No quieres que a él le pase nada y tampoco quieres que tu familia sufra. Es complicado”.
Eso fue lo que le ocurrió a ella, hasta que él la agredió en plena calle. Insiste en que tenía toda la información, la ayuda y la confianza de sus padres. Alicia y Laura, sin embargo, creen que su historia sí se hubiera evitado con prevención. Una opinión similar a la de los expertos, que alertan de que falta educación afectiva y en igualdad en los colegios. También más implicación social de las familias. En definitiva, conocimiento para derribar los comportamientos y actitudes sexistas que se perpetúan en el siglo XXI, para desechar la idea de que los celos son el no va más del amor. Para aprender a identificar esos primeros signos que conducen a la espiral de la violencia machista.

Sin principes azules, por favor

Bella, de la saga Crepúsculo, dio hasta su vida por amor y dejó de ser humana por su Edward, un vampiro. Aurora, la bella durmiente de Disney, se salvó del sueño eterno con un beso de amor del príncipe azul. Su salvador. “Hay muchos esquemas de dominación y sumisión por derribar. Mitos del amor romántico que ofrecen a los jóvenes la idea de que hay que darlo todo por la otra persona. Eso les lleva a inmolarse y ceder ante la subjetividad del otro”, explica la educadora Nieves Salobral. Da talleres en institutos de Madrid en los que analiza películas y canciones para identificar estereotipos sexistas.
Salobral cuenta que los menores, aunque se saben la teoría y conocen el fenómeno de la violencia de género, suelen identificarla solo cuando es física. Para atajar el problema, dicen los expertos, la prevención es clave. Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, insiste en que solo a través de la educación de los más jóvenes se puede interrumpir la asunción de comportamientos machistas y romper la cadena de violencia.

La mujer


En esta historia, estando en su casa la mujer, le dice a su marido: hoy es el día internacional de la MUJER y me gustaría celebrarlo con algo especial como “una cena romántica”; el hombre, al escucharla, le dice que sí, que le parecía muy bien. La muje,r al levantarse al día siguiente,  se puso a hacer las tareas cotidianas del hogar; cuando empezó a cocinar, ella hizo una comida muy favorable para que le pudiera gustar a los dos, pero su marido, al acercarse a la cocina y ver lo que estaba haciendo, se cabreó y la empezó a amenazar diciéndole que era una tonta, una estúpida, que ella no sabía hacer de comer...; la mujer reaccionó y le contestó que no  tenía otro tipo de comida para hacer; y él, al responder, le dijo: "pues si no tienes más comida vas y la compras. La mujer, al sentirse ofendida, se quitó de enmedio y se fue hacia su habitación a llorar desconsoladamente por haber escuchado las palabras que salieron de la boca de su marido, hasta que de pronto, su marido, al escucharle llorar , acudió a ella y le pidió perdón por el  comportamiento que había tenido con ella, y ella, al instante le pidió perdón.

Paula García Fernández 2º ESO-B

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mi psicóloga


Hola, soy Claudia y estoy con mi psicóloga, y me está ayudando a ser feliz.


 Me ha preguntado que cómo me va mi vida con los niños, amigas, familia..., y le he contado todo. Le he contado que a mi familia no le cuento nada sobre mi vida y mis relaciones. Tengo novio que no me deja hacer nada, ni hablar con mis amigas, ni con nadie. Mi psicóloga me dice  que lo deje, pero yo no quiero dejar a mi novio porque lo quiero mucho, aunque yo no sé si él me quiere o me utiliza, o me humilla, o me hace daño, o me pega, o...
Mi psicóloga es inteligente y me ha ayudado mucho y he comprendido que no tengo que dejarme  llevar por quien no me quiere, sino por quien me quiere y me necesita. Mi psicóloga me ha dicho que se lo cuente a mi familia,..., y  es lo que voy a hacer:
- Mi novio me pega...

Saray Amezcua Mena y Nora Martìn Ramos 1º ESO-A

La liebre y el zorro


La liebre herida, de Carlos d'Ors
Un día nació una preciosa liebre. Cuando aprendió a andar, salió de la madriguera; un día, un zorro la encerró en su madriguera. Sus padres, al notar su ausencia, fueron a buscarla. Su hermano la encontró malherida, deshecha y destrozada; la cogió y la llevó a su madriguera sin que el zorro se diera cuenta. Después, el hermano de la liebre buscó al zorro y lo encerró en su madriguera, tapando la entrada con una piedra.  
José Antonio Megías Jiménez 1ºESO-A

La mujer maltratada



La mujer maltratada. Es una sensación, como de estar en un agujero negro, estar encerrada en una habitación sin puerta, sin salida, sin ningún tipo de remedio para poder salir. Ella se siente vacía por dentro, pero a la vez con un gran peso, que para ella no tiene solución. Cada lágrima que derrama es una gota de sangre por cada herida hecha por su "querido". La mayoría de las personas que sufren estos casos se encierran en sí mismas y mienten sobre los hechos pasados. El "querido" o también llamado "marido" o maltratador, un ser despreciable, paga todos sus problemas con ella, cosa que sin razón, éste hace. Estas cosas son muy importantes decirlas y avisarlas, porque en muchos casos, si esto no se dice, podría llegar a la muerte, una cosa muy trágica.
Ya sabes: si alguien está sufriendo estos casos avisa a alguien que pueda tener una solución para parar los maltratos; porque nadie se merece los golpes de otras personas; además es necesario que  las personas maltratadas asistan a ejercicios psicológicos, ya que además de tener secuelas físicas también deja huellas psicológicas.

Alba Fernández y Lucía Ferrer. 2ªB

martes, 19 de noviembre de 2013

El nacimiento de Venus


El Nacimiento de Venus es una pintura de Sandro Botticelli de 278,5 cm de ancho x 172,5 de alto.
En este cuadro se puede apreciar, en el fondo de la imagen, un cielo color mar, y un color verde intenso para el campo, donde se encuentran varias personas.
En el centro, hay una gran concha abierta, de la que sale una mujer desnuda, tapándose con su largo pelo.
En el fondo, a la derecha, podemos observar una especie de árboles juntos, que aparecen en un bosque, en medio de un verde campo.
 Nacimiento de Venus, de Botticelli

La mujer que está delante de los árboles se encuentra apreciando el Nacimiento de Venus, adorándola con una gran capa. A la izquierda, podemos ver dos ángeles juntos, como Adán y Eva cuando nacieron juntos, pero esta vez, adorando a Venus.
Para mí, la imagen representa un precioso nacimiento con el que todos hemos soñado alguna vez.
Virginia Pérez 2ºESO-A

martes, 5 de noviembre de 2013

Falso pero Cierto


Realidades fantásticas por un
simple Editor de Fotos.


Cabello de chocolate, piel lisa y blanca como el talco, de ojos rojizos y apasionantes oscuros en su interior como el diablo, con ganas de saber qué hay dentro de ti; no te quita la mirada , te estaba buscando desde hace mucho tiempo, sabia que existías desde el principio de tu vida , se muere por ti , por tu olor , por tus labios y por tu sangre...;en pocas palabras, es prisionera de amor, un amor peligroso... y flameante. Ella te protege, ella da tu vida por ti , una parte de ella se muere por tu sangre y otra parte se muere por ti solamente.Ella es.....una vampira.


Pasa majestuosa por los pasillos, a paso lento y elegante.
Pero sus ojos siguen siendo diferentes, siempre hipnotizantes.
Su voz dulce y simpática, hace que te pierdas en su mirada y en su
sonrisa, corriente y blanca, se ven  relucientes menas de talco que se asoman desde su mina. Ella es tranquila y serena..; ella no grita ni ríe tanto como los demás estudiantes, pero por dentro es una chica dura y fuerte aunque parezca tierna. Sus manos son frias, duras y secas; ella te abraza y sientes seguridad, te rodea con sus finos brazos de juguete, de uñas cortas por sus excesivos nervios; por la noche no es ella...Ella se asoma por la noche a su balcón y la gente observa cómo sus ojos cambian de color hasta ponerse más oscuro y lanzan un pequeño brillo como el tamaño de la punta de un alfiler; van apareciendo más y más fuertes....dignos de un simple Editor de Fotos.


Celia Aragón Valdivia 2ºB














                                  De la noche a la mañana, de AMARAL